AMBERES. Día de examen

 

Siempre he pensado que la sinceridad es un una excusa para los maleducados  y eso hubiera sido yo si al encontrarme con Roberto Durán en Barajas le hubiera dicho que tenía mala cara. Tenía cara de noches de mucho café, de cuatro horas escasas de sueño, de jornadas de trabajo, de tasting… en definitiva cara de muchas horas de vuelo que además en este caso no es una metáfora. Pero no se lo dije. Y no se lo dije además de por educación porque lo mejor era el brillo de sus ojos, hablan por sÍ solos: toda una experiencia por delante que está dispuesto a disfrutar hasta el final.

Nervios muchos pero disfrute también, si no, no sería sumiller.

Hoy amaneció con mejor cara y con el arrojo de ya estar  aquí y “hay que  darlo todo”. Y más.

Primera mañana de examen teórico: 70 preguntas, ni una de España (casi todos contábamos con ello aunque quizá no tan exagerado) pero 10 de china? No sé cuantas de Canadá? Por lo menos cinco de licores, identificaciones por marca, ordenación alfabética de subzonas… un totum revolutum de desaciertos… o al menos eso parecía. Pasados los dos primeros cigarrillos ya no eran tantos.  Tras recuperar el ritmo y templar los nervios fue dando paso a evocar más aciertos de los que nos prometía. Como los estudiantes que se lo han currado enfadado con él mismo: muchas preguntas de mucha rabia, la que se sabía y no se acordaba por nervios, la que pasó rozando entre la opción buena y menos buena, en fín, contando en su cabeza los aciertos y los posibles puntos.

De momento es cierto que ha dado todo y más, porque no sabremos hoy cuántos acierto y errores ha cometido, pero sí sabemos por  la humildad que le caracteriza que hace que todos sigamos ilusionados.

Susana Luquero.

Author: UAES - Departamento de Prensa

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